CÓMO FUNCIONA LA ANSIEDAD

Todo el mundo, en algún momento de nuestras vidas, hemos sentido eso que llamamos ansiedad. El cuerpo se pone tenso, el corazón se acelera, nos entumecemos, el estómago se encoge, sentimos opresión en el pecho, temblamos como un flan... Seguro que puedes recordar algún instante en el que estas sensaciones aparecieron. Seguro que eran situaciones estresantes, difíciles o amenazantes.

 


LA ANSIEDAD, TAMBIÉN “AMIGA”
Nuestra amiga la ansiedad suele presentarse en situaciones así. La llamamos “amiga”, aunque a veces aparente ser lo contrario, por una razón desconocida para mucha gente.


La ansiedad es un recurso defensivo del cuerpo. Es una respuesta que forma parte de nuestros cuerpos desde que nacemos y desde que el ser humano es ser humano. Es un sistema de autoprotección presente también en otros animales (no olvidemos que, al fin y al cabo, también somos animales). La ansiedad es un estado emocional que nos protege de los peligros desde que somos bebés y nos hace ponernos en guardia para poner en marcha las acciones necesarias para estar a salvo.


Protege al bebé cuando empieza a andar y a explorar el entorno, haciendo que no vaya demasiado lejos ni se acerque a muchos peligros, y también es este estado el que hace que la madre proteja al bebé en las primeras semanas de vida. Todo el mundo está “equipado” con este mecanismo y todo el mundo siente ansiedad en mayor o menor grado en algún momento de su vida.


La ansiedad es un estado emocional que nos mueve a la acción, a hacer algo para resolver una situación que puede resultar amenazante o complicada. Pero vayamos al principio: ¿esto siempre ha sido así?

LA UTILIDAD DE LA ANSIEDAD
Nuestro “equipaje” emocional ha evolucionado para lidiar con un entorno muy diferente al que vivimos actualmente. Imaginémonos un humano primitivo caminando por la selva que de repente se encuentra con un león. El león es un peligro para él y el mecanismo de la ansiedad empieza a funcionar, ya que es una situación amenazante. Es muy probable que sus músculos se pongan tensos, su corazón lata más deprisa y se prepare para echar una buena carrera. Necesita huir del peligro, y la ansiedad le intenta preparar para sobrevivir. Parece que esta vez le ha ido bien, ha corrido y se ha salvado, la ansiedad le ha ayudado a sobrevivir, entonces… ¿Por qué hay actualmente tantos problemas de ansiedad entre la gente? ¿Por qué parece que es más un problema incapacitante que un mecanismo protector?


Los miedos evolucionan
Hay que tener en cuenta que este mecanismo apenas ha evolucionado desde que andábamos entre leones y que ya no hay tales amenazas. Ahora nuestros retos son diferentes. Las cosas que nos dan miedo y que están presenten en nuestra vida son otras: perros, ascensores, aviones, hablar en público, las entrevistas de trabajo... Son miedos propios de una sociedad que se ha alejado de naturaleza para crear una cultura completamente distinta. Ya no hay leones, pero sigue habiendo peligros. 

 


NADA ES PERFECTO
La ansiedad no es una excepción y tiene sus fallos. Nuestro mecanismo protector a veces comete errores que pueden ser de dos tipos:

  1. Puede “activarse” en momentos donde la realidad no es peligrosa en sí misma, pero sentimos ansiedad o miedo. Un ejemplo de esto sería el miedo a montar en avión, en un ascensor, el miedo a los perros, a hablar en público… 

  2. Aparece una ansiedad excesiva ante una situación que, en lugar de activarnos y prepararnos para afrontarla, hace que nos paralicemos o nos impida resolverla.

EN RESUMEN

El problema no es tanto sentir ansiedad como ser capaz de utilizarla como un estímulo y manejarla para que evitar que nos desborde. Pedir ayuda si no se puede con ella es la mejor opción.